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miércoles, 3 de junio de 2009

La primera vez

Estaba sentada en un banco, como todos los dias.
A su alrededor pasaban los chicos jovenes, despreocupados y alegres unos, tristes y callados otros. Cuando ella había sido joven los chicos y las chicas estudiaban en sitios separados. Veía a los niños en la calle de enfrente, caminando en grupos, y se preguntaba que era lo que pensaban. Los chicos la miraban y ella se escondía.
¿Se preguntarían los chicos lo que ella pensaba o sería como todas sus amigas le decían?
Ten cuidado con los chicos. Los chicos solo quieren una cosa.
Lo guardó con celo y cuidado, y al final se lo entregó a alguien, alguien que la trató con dedos nerviosos y torpes. La primera vez no fue agradable. Ni siquiera disfrutó de los nervios y la emoción de hacer aquello.
Las siguientes veces fueron mejores, pero no mucho más.
No tenía sentido arrepentirse, y de hecho no lo hacía. El ser impulsivo formaba parte de ser joven, y asi tenía que ser. Era lo mejor. Era lo correcto.
Un sonido a su lado la sobresaltó. Un hombre mayor, con un sombrero de fieltro de ala ancha, acababa de sentarse en el mismo banco que ella. No se dio cuenta de la mirada que ella le clavaba.
Él estaba concentrado en sus recuerdos.
Aquella primera vez en la que sus dedos se movieron torpes y nerviosos.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Estrellas

Desde hace miles de años -ciento cincuenta mil, en este momento- los seres humanos hemos ido dando trompicones por la faz de la tierra. Experimentando. Aprendiendo. Sintiendo. Sufriendo.
Lo único que puedo decirte es que no tienes que preocuparte. La vida es un camino, con rosales espinosos a un lado y un aburrido campo de piedras al otro. La mayor parte de la gente se queda allí, en ese retazo de camino, dudando si atrapar la dura belleza del amor o caminar por la aridez de una vida sin significado.
Ese no es nuestro camino.
Nosotros somos los que continuamos hacia adelante, saltando las zanjas de la incomprensión, llenando nuestras cantimploras con ansias de saber. Y, aunque a veces nos detenemos a oler las rosas o a tumbarnos en el suelo del hastío, siempre tenemos que continuar.

viernes, 15 de mayo de 2009

El Gran Teatro

Las ultimas notas de piano suenan y cae el telón.
El publico se queda petrificado en los asientos. No sabe bien que pensar. ¿Qué es eso que acaban de experimentar? Aquello que acaban de ver...¿era alegre o triste? ¿Deberían llorar o reir?
Timidamente, alguien aplaude. Muchos le siguen, y algunas lágrimas se derraman sobre el suelo enmoquetado. Algunos quieren esconder las caras; algo tan bello, tan alegre y tan extraordinariamente triste al mismo tiempo les ha sacudido como si fueran briznas de hierba en una tormenta.
¿Han entendido de que iba? Puede que si, puede que no. Despues hablarán entre ellos, comentarán lo que mas le gustó y lo que sencillamente no debería haber estado allí, y se darán cuenta de que lo habían entendido todo al revés. A veces lloramos cuando deberíamos reir, y viceversa.
Una vez han comprendido lo que quería decir, se arrepienten y entristecen de verdad. Ojalá pudieran volver a experimentarlo de nuevo, de verdad, haber dicho todo lo que tenían que decir, aunque pareciera fuera de lugar. Pero la vida solo se vive una vez.
Y por eso vale la pena vivirla.