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lunes, 6 de julio de 2009

El gato

Aquella noche fatidica del dieciseis de abril, ella había estado sentada en el balcon de la ventana, como cada noche, mirando la nada, la luna, los edificios, disfruando de una copa. Dentro se podían oir las voces de sus amigos, acompañadas de alguna risa esporádica. No tenía ganas de entrar, y le gustaba disfrutar de su ritual, tranquila y sin prisas.
Un gato negro, de porte ajestuoso y larga cola comenzó a cruzar la calle. A ella le gustaban los gatos. Y en aquel momento pasó un coche, atropellando al gato, dejando una mancha oscura sobre el asfalto.
Ahora ella no podía quedarse en el balcón, por miedo a que por su culpa atropellaran a otro gato. Se sentaba cada noche junto a la mancha de la carretera, mirandola, y deseando haber podido hacer algo.


(Este relato es raro. Estaba escribiendo y no sabia que hacer, y nada mas que podia pensar en un gato que cruzaba la carretera...y al final escribi esto, que no me gusta y que no se muy bien a que viene. Lo curioso es que despues, cuando nos pusimos a leer los microrrelatos en comuna, una chavala habia escrito uno que iba de algo muy muy parecido...una tia que ve como arrollan a un gato, y se queda depre...)
(Tendre poderes? jajajajajaja)

Ambiente de calle

Sonaba Diana Krall en el piso de arriba, en la ventana que había dejado abierta. Descalza había bajado los escalones, y descalza estaba sentada en la calle, mirando los coches pasar y oliendo la ciudad.
Le maulló un gato que pasaba, y el gato le hizo muecas. No podía sino sonreir, y el hombre que pasó a su lado no la miró. Las mujeres gato le darían miedo, pensó la chica.

viernes, 8 de mayo de 2009

Con un poco de azucar...

(Si estas de buen humor leelo luego. No quiero arruinarte un buen rato...)

Da igual como te hayas despertado hoy.
Da igual como haya pasado el dia, y si ha sido fantastico y maravilloso y divertido.
¿Sabeis...esa mosca que no puedes quitarte de detrás de la oreja? Lo único que hace es zumbar y zumbar...puedes pasarte un rato sin oirla, pero al cabo de un poco vuelve...
¡Hoy vamos a hablar de algo divertido!
Vamos a hablar de la muerte.
No de esa muerte de los libros de terror...ese golpe fatidico y repentino, o quizás horrible que te revuelve las tripas. No esa muerte de las peliculas de acción, que es rápida e inexpresiva, e incluso a veces hilarante. Ni los libros ni las peliculas ni nada...nada consigue hablar bien de la muerte.
¿Que es la muerte?
a) Pérdida de actividad cerebral y pulso.
b) Angustia terminal de aquellos que rodeaban al difunto.
Según nuestra gran fuente inagotable de omnisapiente conocimiento, la wikipedia, sinonimos de muerto son occiso (muerte violenta) y difunto. Lo occiso es horrible. Lo difunto es horrible. Todo ello es horrible.
No es facil apartar de la mente los morbosos pensamientos de la muerte. Sin llegar mas lejos, yo ahora mismo podría estar pensando en alegres animales Disney, cantando y brincando (la mierda cantante y danzante de la tierra), pero...no. Aqui me veis, muerte, muerte, muerte.
Cuando te mueres, tus células, esos pedacitos de vida que un buen día decidieron vivir en comuna hippie, deciden que ya es hora de cerrar el negocio. Ya no hay metabolismo...a menos que pensemos en las bacterias, claro. Empiezan a cebarse de las celulas muertas, y en un tiempo relativamente corto...no hay nada.
Bueno, algun trozo sin importancia.
Por supuesto, quedan pedazos de memoria en las cabezas de aquellos que te conocían...pero la memoria falla. Fallar es humano. Y quizás...quizás se olviden en menos tiempo del que te gustaría...
¿Y ahora que?
Nada.
Todo se muere. Nada es eterno. La mona lisa se cae a pedazos.
Sería mas facil pasar un buen rato...si no fuera por toda esa gente (y animales, eso es) que no paran de morirse a nuestro alrededor.
Parad ya de moriros. Con tanta pena no nos dejais vivir en paz.

martes, 21 de abril de 2009

Pornografía gatuna

Supongo que me lo merecía igualmente...
Me abrí a mi misma en canal y coloqué, muy muy despacio, todos mis órganos internos encima de la mesa. Los limpié con calma con una brocha de cerdas suaves, susurrandoles que no gritaran tanto.
Mientras, en el suelo, el gato se relamía sospechosamente...parecía tramar algo. Me encargué de él cautelosamente, metiendole en la jaula y mirando como se debatía en un rugir silencioso. A veces me miraba, y en sus ojos notaba el sabor de la venganza, dulce y traicionera. Al fin y al cabo, por él acabé así...
Saqué a tender mi piel. Fuera hacía un día delicioso, pero quizás había demasiado polvo para mis folículos capilares, por lo que me contenté con poner el tendedero en el interior y dejarla allí a que se secara. Recoloqué meticulosamente mis senos, de manera que quedaron perfectamente alineados sobre mis pectorales y no se movieran de manera ostensible. Al gato le gustaba mucho dejarme en ridiculo, y aquella era una de sus maneras preferidas.
Todo empezó hará cosa de un año...me encontre al gato en una cajita de cartón. Alguien lo había abandonado, y eso que apenas acabaría de llegar a la edad adulta. Asi que lo cogí y me lo lleve a casa.
Al principio se portaba muy bien, siempre cariñoso y atento. Pero poco a poco me fui dando cuenta...se me quedaba mirando siempre. Siempre. Se metía en mi cuarto mientras me cambiaba, y me lanzaba miradas fisgonas, miradas lascivas mientras el pelo de mis brazos se erizaba lentamente. Siempre lo echaba, pero el maldito gato había aprendido a abrir las puertas, asi que me miraba...me miraba en la ducha y en mi habitación, en todo momento...
Y ya no podía aguantarlo mas.
Lo eché de casa.
Pero el maldito gato volvio, volvio, y volvió a ponerse sentado en el lavabo, mientras yo intentaba taparme con la toalla. Me la anudaba por debajo de las axilas para cubrirme, pero el bajaba y se restregaba por mis piernas, lanzando miradas de soslayo hacia arriba, por debajo de la toalla...
Reconozco que me pasé. No hacía falta haberlo hecho, pero comprendedme...el maldito gato solo me miraba, me miraba y su lascivia era mi vergüenza, dia y noche.
Asi que lo ahogué.
Si, lo ahogue. Nunca había pisado una hormiga, y ahogué a ese gato. Supongo que podreis comprender...al menos un poco, como me sentía.
Pues bien...¿de pequeños no leisteis libros de la mitología egipcia? ¿Los gatos, guardianes de ultratumba? Pues mi gato, asqueroso salido, resultó ser uno de esos.
Me mató...pero no me mató. Como esas momias viejas, solo que mi carne no se arrugó. Mis órganos mantienen una vida y una consciencia aparte de mi, solo que sin vasos canopos, y mi piel es como un vestido sobre mis músculos.
Direis, oh, que interesante. Que emocionante.
Pues bien, para alguien que solo quiere vivir una vida normal, salir con sus amigos, conocer chicos, ese tipo de cosas, es un problema bastante grave. Pero bueno...que le puedo hacer. Las cosas están como están...y que demonios, podrían estar peor.
Maldito gato salido...