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lunes, 6 de julio de 2009

Surreal

En aquella calle del gato persa que no podía, no podía, no podía caminar, la v de su cintura se bambolleaba suavemente de un lado para otro, invitadora y asfixiante al miamo tiempo. Si el gato no hubiera saltado, cruzado la calle o gritado de un lado para otro, aquel arbol de cabello rubio y sonrisa grata no habría musitado aquel largo; OOOOOHHHHHH


(entre relato y relato...para desentumecer los dedos? no, para relajar un poco la mente...)

martes, 12 de mayo de 2009

De los sueños desagradables y no deseados

A veces respirar no es tan fácil, me susurras, mientras me golpeas con tu miembro fláccido en las mejillas. No es tan fácil susurrar, gritar u oir, mientras caes en el mismo vórtice azul de pensamientos tangibles/intangibles, de negros, roncos ladridos de perro que surgen de tu garganta. Maldigo cien veces los latidos de corazón añejo que laten en tu pecho, su pecho, mi pecho, renqueante bicicleta de cadenas oxidadas. Solo frotar, lavar, jabon blanco y puro contra vellon de pecho.
La montaña roja cae. El violeta de mis sueños me golpea. Gorgoteos gelatinosos en la fresa de espuma, en la sangre que gotea por el rabillo del ojo. Terror en estado puro. Un rapido aleteo y ya estás fuera...
Abriendo los parpados.
Mirando tu cara. No me gustan los sueños así.
Abrázame.

martes, 28 de abril de 2009

SURREALISMOS

Hacia que dirección se esfuma la piedra, chillaron los animales a coro, viendo sus años de infortunio a punto de acabar. La luna goteaba, traicionera, abriéndose en canal y soltando plateadas tripas sobre los caminantes, que gemían de placer.
Sin embargo, de no haber sido por la hiedra nada de esto habría ocurrido.
Susurra, susurra, susurra la tercera repetición del ciclo de los triangulos alados, penes multiformes que se zambullen en mares de gorgoteo, mientras mas allá la sangre corre y los gritos resuenan. En la oscuridad incipiente de las mentes dormidas, donde todo es llanto, miedo, sexo, dolor, placer y prohibirse a si mismo lo que uno mismo quiere, en ese nucleo sosegado es donde duermen mis palabras.
Una caña de pescar saca peces podridos y corruptos, peces que comes y masticas y escupes y lames del suelo. El grito resuena en las negras paredes de la caverna, en la negrura de los hombres albinos y estúpidos, donde miramos como cristales se funden hasta ser estrellas que ladran, gimen, VITOREAN DESPROPORCIONADAS EL FESTIN DE SANGRE Y LUJURIA de una mente que, sin ser tuya, se refleja y se va hundiendo poco a poco, y sin embargo se encuentra siempre por encima del lodo.