El coche volaba por la carretera. El desierto extendiendose a ambos lados, una aparente llanura carente de vida; un hervidero de vida salvaje en la realidad.
Estaba fumando un cigarro por la comisura del labio, y sus manos se deslizaban suaves por el volante. Una gota de sudor permanentemente en la nariz, y la musica puesta a todo volumen, una guitarra elecrica y una batería poderosa oyendose por encima del ruido del viento.
Sujetó el cigarro con la mano derecha y expelió el humo.
No estaba huyendo hacia ninguna parte. No tenía ningún lugar al que huir.
Cuando no tienes ningún lugar al que ir, ningún sitio que te retenga, entonces eres completamente libre.
Feliz veraneo
Hace 12 años