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miércoles, 20 de mayo de 2009

Libertad

El coche volaba por la carretera. El desierto extendiendose a ambos lados, una aparente llanura carente de vida; un hervidero de vida salvaje en la realidad.
Estaba fumando un cigarro por la comisura del labio, y sus manos se deslizaban suaves por el volante. Una gota de sudor permanentemente en la nariz, y la musica puesta a todo volumen, una guitarra elecrica y una batería poderosa oyendose por encima del ruido del viento.
Sujetó el cigarro con la mano derecha y expelió el humo.
No estaba huyendo hacia ninguna parte. No tenía ningún lugar al que huir.
Cuando no tienes ningún lugar al que ir, ningún sitio que te retenga, entonces eres completamente libre.

sábado, 16 de mayo de 2009

Residuo

El desierto. Hacía un calor infernal, y el caminaba por el infierno.
Enjuto, de carnes secas pero duras, de nudillos tallados en madera, afilados, poderoso. Un golpe suyo podía saltarte todos los dientes de un lado de la boca.
No tenía pensamientos. No tenía anhelos. Sólo uno.
Matar. Solo le quedaba la venganza, y de hecho apenas comía o bebía. Se alimentaba de su odio, y su odio le había secado la carne sobre los huesos, los había convertido en astillas que se deslizaban unas sobre otras. Cuando tenía hambre, las pocas veces que necesitaba comer, buscaba lo primero que encontrara, como una serpiente cornuda, y le machacaba el cráneo con los nudillos. Y devoraba su cuerpo crudo.
Sólo le movía la venganza.