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miércoles, 15 de abril de 2009

Una de borrachos y de humor chabacano

-Si si si-dijo Baldomero, dandole un trago al vasito de aguardiente-Pero pa mi que tu no has ido esta mañana con tu mujé...
-Que dices hombre-dijo Joaquinito. Tenia la voz arañada por el alcohol, y sonaba como un coche estropeado-Fui...fui y le lleve un ramo de flores.
Baldomero abrio mucho los ojos y se empezó a reir a carcajadas. Tenia la forma de un ave rapaz, reclinado siempre hacia delante y examinandolo todo por encima de su pico ganchudo. Sus amigos le llamaban "Aguilucho".
-Si, seguro-le dio otro trago al vaso de aguardiente-Y yo...yo estoy saliendo con una shavalita de dieciosho años.
-No me jodas, Baldomero-Joaquinito no era amigo de Baldomero, solo se emborrachaban juntos-Que si, que me fui pallá y le dije...-se quedo en silencio unos segundos-...le dije, ¡toma, guapa, pa la mujé mas bonita del mundo entero!
Baldomero comenzó a reir a carcajadas, tan fuertes que su risa se convirtió rapidamente en una tos afixiada.
-¡Me cago en tó!-exclamó cuando dejó de reir-¡Pero si tiene mas bigote que el Paco Lobatón!
-Cuidao, ¿eh?-dijo Joaquinito, levantando la botella de aguardiente y rellenando los vasos de ambos-Que yo la quiero mucho-Guardo silencio y añadió, en voz baja-...además, solo tiene unos pelillos...
-¡Tiene la cara como er culo de un gorila!-rio Baldomero.
-¡Pues tu tienes la cara que parece que han arao un campo con ella!
Baldomero se calmó un poco y levanto su vaso de aguardiente.
-¡Un hidalgo! ¡Por que tu mujé no te arañe demasiao la cara con el bigote!-y rompió de nuevo a reir.
-Me cago en...-murmuró Joaquinito, bebiendo del vaso hasta terminarlo.

Filosofia de retrete

Si, si, si. Te despiertas por la mañana, te lavas la cara, te miras en el espejo. Clavas los ojos en el reflejo de los ojos; ¿tienes ojeras o has dormido bien? Has dormido bien pero te sientes cansado, muy cansado. Cojes la toalla y te secas. Te vistes, sin cuidar mucho los detalles. Cada centimetro de la calle, el asfalto pedregoso, te escupe en la cara.
Ves a la gente que ves todos los dias.
-¿Que tal va eso?
Como siempre.
-¿Estas de mal humor?
No.
Paso a paso, dia a dia, se nos van desgastando las ruedas de engranajes de la paciencia, de la tranquilidad, del saber estar. Las cambias de vez en cuando, pero siguen desgastadas, sin dientes, pulidas como las articulaciones de un anciano de noventa y cinco años.
Ves pasar a la gente. Ves venir a la gente. Hablas con la gente. Te hundes con la gente. Y piensas, no, no, no, tengo que salir de la rutina, no, no, no, tengo que encontrar mi sitio...para estar bien.
Gritas despacio, muy bajito, que no sabes por donde tienes que ir. No sabes que esta pasando. No sabes por qué todo parece desmoronarse y a la vez construirse a tu alrededor.
Flotando en el limbo de los críos no natos, y escupes siempre hacia arriba.
Si, si, si, una bocanada de aire. Una sonrisa. Una mirada. Un abrazo. Te agarras a lo que quieres con los dedos relajados para no apretar demasiado, y te olvidas de todo lo demas.
Despues te vuelves a hundir en lo mismo.
-¿Que estas haciendo?
Soñar despierto.
-Te estas dejando llevar.
Tienes razón.
Golpeas la tapa del ataud con los dientes.
Y por fin, te despiertas un dia. Si, si, si, te miras en el espejo. Ya no importa que tengas los ojos cansados, surcos negros como canales de tinta colgando debajo de ellos. Mueves los dedos y los mueves porque quieres moverlos. Respiras y eres consciente de ello. Haces lo que tienes que hacer, porque lo quieres hacer.
Puede que despues te sientas mal, pero ahora estas bien.
Te preocupas demasiado de los altibajos.

martes, 14 de abril de 2009

Para abrir boca

La idea de este blog es...escribir a menudo. Me gusta escribir relatos, pero nunca suelo tener tiempo ni ganas, asi que esto va a ser una especie de ejercicio diario. Seguro que despues me costara hacerlo y ponerme en serio, pero bueno...vamos a intentarlo.
¡Primer ejercicio! Solo un parrafo. Lo siento por las tildes, no tengo tampoco mucho tiempo...

Caminaba por la calle, silencioso. A su alrededor, sin mirarle, sin siquiera rozarle con los ojos, el resto de la ciudad continuaba sus quehaceres, inconsciente de las cosas que pasaban o dejaban de pasar.
El aire tenia un tacto suave, etereo, frío al entrar en los pulmones y con el dulce sabor a las hojas de los arboles. Y al humo acido de la gasolina quemada, expelida por tubos de escape de coches rugientes.
No tenia ningun rumbo. No caminaba por caminar; caminaba sin rumbo. Su mente estaba vacia, sus ojos secos. Las emociones le pesaban como yunques ardientes en el pecho, camino de hundirle por la rejilla de aquella alcantarilla si no tenia cuidado. Por mucho que intentara mirar hacia adelante, sus ojos se volvian al suelo, al frio, sucio, oscuro suelo helado de asfalto en el que una bolsa de plastico revoloteaba, sacudida por el viento.
Tomo aire y solto aire.
Miró al cielo. Limpio y claro, azul, sin un rastro de blanco. En un par de horas se pondria el sol, y podria volver a acurrucarse en su madriguera.